En la tuberculosis del riñón deben distinguirse la tuberculosis
miliar en este órgano, que es parte de una enfermedad general,
la diseminación miliar, y que no afecta mayormente la función
renal, y la tuberculosis renal propiamente tal, que pertenece a la tuberculosis
aislada de los órganos y representa propiamente una enfermedad
renal. La frecuencia de la tuberculosis renal varía de acuerdo
con la prevalencia de la tuberculosis, en la que los órganos afectados
más comúnmente son: pulmones, ganglios linfáticos,
hueso, riñón y aparato génito-urinario.
Tuberculosis Renal (Tuberculosis Aislada del Riñon)
El bacilo de Koch alcanza el riñón por vía hematógena
(tuberculosis metastásica) generalmente unos 10 o 12 años
antes de la presentación clínica de la enfermedad renal.
Primero se produce una pequeña lesión caseosa cortical o
córtico-medular con destrucción de tejido renal y aparición
de bacilos en la orina (baciluria). Este microfoco generalmente cura,
los bacilos persisten en la zona central caseosa especialmente en los
focos medulares. A veces, sin embargo, esta tuberculosis sigue un curso
progresivo. Se distinguen las siguientes formas anatómicas.
Forma nodosa. Corresponde a un tuberculoma, similar al del pulmón
o encéfalo, es muy rara en el riñón.
Forma exudativo-caseosa cavitaria. Es la más frecuente
y se caracteriza por la caseificación y la tendencia a abrirse
al cáliz y a la pelvis.
Riñón mastic. El término mastic
corresponde propiamente en español a mástique, que no
se usa en este contexto y que significa pasta de yeso . Esta forma representa
la curación natural de la tuberculosis renal. Se la llama también
tuberculosis renal fibrocaseosa retráctil y corresponde a la
fase terminal de la forma anterior. Presenta destrucción de todo
el riñón, lo que no debe entenderse como que los bacilos
de Koch han desaparecido complemetamente. El riñón mastic
se produce por cierre del uréter debido a la inflamación
tuberculosa, con lo cual el material caseoso se acumula en la pelvis,
en los cálices y cavidades del tejido renal y se transforma en
un material espeso que tiene el aspecto de pasta de yeso.
Pielitis caseosa. Forma poco frecuente, sin grandes focos destructivos
del tejido renal, pero rápidamente progresiva, especialmente
con diseminación hematógena y meningitis.
Evolución
Pueden distinguirse los siguientes cursos:
1) curación, con cicatrices deformantes pielocalicilares,
obstrucciones y estenosis de la vía urinaria;
2) progresión, con propagación al lado opuesto por
vía ascendente y generalización después de extenderse
a la vejiga (en 15% de los casos), próstata, vesículas
seminales y epidídimo. Debe tenerse presente que en el epidídimo
y prótasta el compromiso tuberculoso puede corresponder a una
tuberculosis aislada de estos órganos, sin que esté
afectado el riñón. La orquitis tuberculosa habitualmente
es secundaria a la tuberculosis del epidídimo;
3) infecciones bacterianas sobreagregadas o desarrolladas posteriormente
sobre lesiones cicatrizales;
4) litiasis;
5) hipertensión arterial: es rara, salvo cuando ha habido
una pielonefritis sobreagregada.
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