Los tumores benignos del esófago son muy poco frecuentes: papilomas,
leiomiomas. Los más frecuentes son los tumores malignos; la gran
mayoría de ellos son carcinomas.
El carcinoma del esófago se observa de preferencia en el tercio
inferior (40%), seguido del tercio medio y del tercio superior. Macroscópicamente
puede ser de forma infiltrativa o ulcerada. Produce estenosis y obstrucción.
Histología
Alrededor del 90% de los cánceres esofágicos son carcinomas
epidermoides, seguidos en frecuencia por los adenocarcinomas (8%). Los
adenocarcinomas del esófago se pueden originar en la mucosa gástrica
metaplástica del esófago inferior (esófago de Barrett
); esta metaplasia es consecuencia de esofagitis por reflujo de jugo
gástrico. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los
adenocarcinomas que se encuentran en el tercio inferior del esófago
no son primarios, sino que corresponden a infiltración por un
carcinoma gástrico.
El carcinoma esofágico invade las túnicas del órgano;
tiene tendencia a extenderse por la submucosa. Puede infiltrar y perforarse
al árbol tráqueo-bronquial. Da metástasis ganglionares
(el cáncer del tercio superior, a los ganglios cervicales; el
del tercio medio a los ganglios mediastínicos; el del tercio
inferior, a ganglios celíacos, retroperitoneales, y gástricos
izquierdos). Puede dar metástasis hematógenas; pero generalmente
lleva a la muerte antes por la caquexia y por las consecuencias de la
invasión local.
Patogenia
En la génesis del carcinoma esofágico se postula la intervención
de deficiencias vitamínicas que perturban la maduración
normal del epitelio pavimentoso, lo que determinaría mayor frecuencia
de esofagitis, favorecida por alimentos abrasivos y alcohol. Sobre este
terreno pueden actuar mutágenos como tanino (presente en bebidas
alcohólicas y en el té), carcinógenos del humo
del tabaco y compuestos nitrosos. En una región de China con
alta frecuencia de cáncer esofágico se atribuye importancia
a alimentos contaminados con hongos.