Tuberculosis Pulmonar Primaria
Es la forma anatómica que corresponde a la primoinfección
tuberculosa pulmonar. Se llama también infantil , aunque puede
producirse en el adulto. Se presenta con un aspecto anatómico muy
constante. Se compone de un chancro primario o foco de Ghon y una adenopatía
regional. El foco de Ghon se presenta como un nódulo caseificado
de 0,5 a 2 cm de diámetro. Puede situarse en cualquier lóbulo,
pero se encuentra con mayor frecuencia en el pulmón derecho (55%
derecho; 45% izquierdo). De preferencia se localiza en las porciones mejor
ventiladas, parte baja del superior y alta del inferior. Muy raras veces
en el vértice. Cualquiera que sea la localización, siempre
es subpleural. En la mayoría de los casos, el foco es único,
raras veces doble y aún múltiple y bilateral.
El foco de Ghon aparece como una bronconeumonía caseosa; cuando
aparece la resistencia específica, se produce tejido granulomatoso
con proliferación de células epitelioideas que delimitan
el proceso. Por fuera suelen observarse tubérculos miliares aislados
(Fig. 2-12 y 2-13)
Desde este foco primario se desarrollan abundantes tubérculos
miliares a lo largo de los vasos linfáticos, hasta llegar a los
ganglios hiliares. Dichos ganglios, sufren un proceso de linfoadenitis
caseosa considerable, con un gran aumento de volumen, que en ocasiones
llega a comprimir bronquios de mayor calibre, determinando atelectasias
de consideración.
Evolución del Complejo Primario
Curación
En la gran mayoría de los casos cura completamente. Alrededor
del foco de Ghon se produce tejido granulomatoso específico con
evolución a la fibrosis y encapsulamiento. El caseum y la cápsula
de incrustan de sales calcáreas. Finalmente, puede osificar.
Mientras ocurren estos procesos, el foco se retrae, disminuye progresivamente
de tamaño y llega a ser tan pequeño que con frecuencia
pasa inadvertido durante la autopsia, siendo necesaria una radiografía
para descubrirlo.
El foco ganglionar evoluciona de manera más lenta y la inflamación
es más acentuada, de manera que el foco de Ghon puede encontrarse
curado, en tanto la adenopatía está en pleno desarrollo.
Los mecanismos de curación de la adenitis caseosa comprenden
encapsulamiento fibroso, calcificación y cretificación.
No osifica habitualmente. En algunos casos, especialmente en adultos,
el ganglio sufre induración antracótica, la que posteriormente
puede sufrir el llamado reblandecimiento pizarroso.
Todo este proceso de formación, desarrollo y curación
del complejo primario es tan bien controlado por la resistencia natural
del individuo que casi nunca se manifiesta por síntomas. Los
individuos no saben que son portadores de la lesión y no representan
peligro para los que lo rodean.
Complejo Primario Progresivo
Muy diferente es el curso en individuos sin resistencia natural efectiva
o en los que han sufrido infecciones masivas. Entonces no se produce
encapsulamiento del foco ni se despierta una resistencia específica
eficaz. Las lesiones tienden a extenderse y causan frecuentemente la
muerte (complejo primario progresivo). Esto puede presentarse de diversas
formas:
1. El foco de Ghon puede progresar por contigüidad (tisis del
foco primario). La lesión avanza por contigüidad a los
alvéolos, bronquíolos y vasos linfáticos y sanguíneos.
Se determina así una caseificación masiva de un segmento
pulmonar. Es la llamada diseminación pulmonar primaria. En
ella falta completamente la proliferación histiocitaria propia
de la resistencia. El resultado es la extensa destrucción del
tejido pulmonar, y así puede destruírse un lóbulo
entero. Los focos caseosos pueden reblandecerse, ulcerarse, abrirse
a los bronquios y vaciar su contenido: se forma así una caverna.
El material se aspira y llega a otros lóbulos y al otro pulmón,
con lo que se forman nuevos y múltiples focos caseosos.
2. Otras veces se produce la llamada diseminación bronquial
primaria, que da origen a una tuberculosis pulmonar progresiva, extensa,
muy destructiva, en un área limitada del pulmón, mientras
el foco primario se encuentra aún activo, pero en vías
de curación. Este evolución se produce por propagación
de la tuberculosis de un ganglio hiliar del complejo primario, a un
bronquio vecino por perforación de su pared: se vacia el contenido
bacilífero y se disemina por aspiración. También
puede producirse por vaciamiento de material caseoso reblandecido
del foco de Ghon en un bronquio vecino. Cuando este proceso ocurre
tardíamente, lo que es raro, puede confundirse con una reinfección.
De esta manera se produce una neumonía caseosa extensa, con
desarrollo de grandes cavernas. El proceso se extiende por aspiración
de lobulillo en lobulillo. Tal es la típica tubeculosis infantil,
progresiva y fatal (epituberculosis).
3. Generalización. La primoinfección tuberculosa puede
curar o agravarse. En ambos casos, las lesiones se limitan al pulmón.
Una tercera evolución es la generalización, es decir
la extensión a distancia de la infección. Esto puede
ocurrir vía linfática o vía sanguínea
y las formas dependen de la vía y de la cantidad de bacilos
transportados.
a. Extensión linfo-ganglionar. El foco de Ghon suele
curar antes que el foco ganglionar. A veces este último no
cura, sino que progresa y se propaga rápidamente a otros
ganglios linfáticos. Esta propagación es por contigüidad
(periadenitis) y por los conductos linfáticos (linfangitis).
Simultáneamente, se produce una pleuritis exudativa en el
mediastino, de donde puede extenderse al resto de la pleura. En
poco tiempo pueden comprometerse los ganglios mediastínicos
y cervicales hacia arriba y los lumbo-aórticos, ilíacos,
mesentéricos, inguinales, etc., hacia abajo. Los grupos ganglionares
crecen enormemente y están tumefactos y completamente caseificados.
En el cuello, los ganglios caseificados, dan a la cabeza una forma
de cabeza de cerdo (scropha ) de donde procede el nombre de escrofulosis
. La tuberculosis ganglionar caseosa cura con frecuencia con cretificación
calcárea de las masas y por encapsulamiento fibroso. Pero
también puede sufrir reblandeciemiento y dar origen a fístulas
(absceso frío).
b. Diseminación hematógena. La extensión
a distancia determina formas de tuberculosis, que desde el punto
de vista morfológico son distintas, pero relacionadas patogénicamente.
Las formas de tuberculosis por diseminación hematógena
son:
Tuberculosis metastásica
Tuberculosis miliar aguda
Diseminación pulmonar abortiva
Tuberculosis miliar crónica
Sepsis tuberculosa gravíssima
Si llegan a la sangre gérmenes en número reducido y
en forma discontinua tendremos tuberculosis en un órgano. A
veces podrá localizarse en dos o más órganos.
En éstos aparecen nódulos caseificados que con el tiempo
originan síntomas caracterítsicos de la llamada tuberculosis
aislada de los órganos (a partir de la tuberculosis metastática,
véase Manual de Patología General).
El foco de Aschoff-Puhl y el foco de Simon suelen ser el inicio de
la forma aislada pulmonar. Su evolución es lenta y cuando se
manifiestan el complejo primario está curado. Las metástasis
se originarían de preferencia del componente ganglionar linfático
reblandecido, ya que éste tiene mayores relaciones con la circulación
sanguínea. Se presenta como nódulos caseificados, que
se extienden y pueden destruir grandes porciones del órgano.
Pueden ulcerarse los nódulos y abrirse al exterior, directa
o indirectamente. También pueden cretificarse, lo que representa
una forma de curación. A veces, la tuberculosis orgánica
compromete varios órganos, constituyendo la llamada tuberculosis
orgánica múltiple o tuberculosis polisistémica
.
En cambio, si continuamente llegan gérmenes a la sangre en
grandes cantidades, se desarrollan innumerables tubérculos
miliares en todos los órganos lo que constituye la llamada
tuberculosis miliar o granulia . El desarrollo de una tuberculosis
generalizada durante la evolución del complejo primario (generalización
precoz) es un fenómeno poco frecuente. Más a menudo
esta generalización ocurre cuando el complejo primario está
curado (generalización tardía) (Fig. 2-14). En este
último caso, el foco de origen de las metástasis tuberculosas
se encuentra en algún otro órgano, como riñón,
próstata, trompas de Fallopio, etc. En la tuberculosis miliar
se desarrollan nódulos del tamaño de un grano de mijo,
en casi todos los órganos; predominan en pulmón, hígado,
riñón, bazo y meninges.
En los casos de generalización precoz, los tubérculos
son un poco mayores y prevalece el componente exudativo (granulia
de grano grande). En cambio, en los casos de generalización
tardía, los tubérculos son más pequeños
y predomina el componente productivo (granulia de grano chico).
La diseminación abortiva corresponde a una tuberculosis miliar
limitada a los pulmones.
Tuberculosis Pulmonar de Reinfección
Aparece en individuos que han tenido una primoinfección tuberculosa
y por la cual adquirieron resistencia específica.
Esta reinfección se propaga por el pulmón vía bronquial
y no por vía linfática, tan importante en la primoinfección.
Sus formas anatómicas son muy variadas. En los períodos
iniciales puede hacerse un orden descriptivo, pero en las formas avanzadas
hay tantas posibilidades, que el número de cuadros anatómicos
es ilimitado.
Formas de comienzo
En contraste con la primoinfección, los focos iniciales se localizan
de preferencia en los segmentos superiores del pulmón. Las más
importantes son los focos apicales y el infiltrado infraclavicular.
El foco apical se identifica con cierta frecuencia en autopsias de
adultos que han fallecido por otras causas. Se describe con el nombre
de foco de Aschoff-Puhl en los adultos y foco de Simon en los niños.
Aparece como nódulos pequeños, de algunos milímetros
de diámetro, constituidos por masas caseosas, rodeadas de tejido
antracótico (Fig. 2-15). El foco se sitúa en el vértice
pulmonar, a veces muy cerca de la pleura apical, la que está
engrosada en esa zona. La frecuencia con que se encuentran estas lesiones
en la autopsia, el carácter del foco fibroso y la ausencia de
síntomas, hacen pensar que se trata fundamentalmente de una forma
de infección benigna, que evoluciona silenciosamente hasta la
curación. Ambos focos se consideran formas de reinfección
endógena originados por diseminación hematógena
a partir del complejo primario. Por ende, son similares en su génesis
y en su forma la tuberculosis generalizada miliar, pero representan
formas leves y mínimas, limitadas al pulmón (tuberculosis
miliar abortiva o diseminación abortiva).
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Figura 2.15
Complejo primario pulmonar. G: foco de Ghon, L: linfoadenitis
caseosa |
EL infiltrado precoz de Assmann-Redeker es un foco de neumonía
caseosa constituido por uno o varios lobulillos caseificados o por confluencia
de grupos de acinos caseificados. Esta lesión se localiza en
la región infraclavicular, por lo que se la conoce también
como infiltrado infraclavicular. A veces se trata de un foco de gran
extensión. Alrededor de este foco existe una importante infiltración
inflamatoria con atelectasia. El caseum sufre ulterior reblandecimiento
y luego se abre a uno o varios bronquios con lo que se constituye una
caverna y se establecen así las condiciones para la diseminación
de la infección. Estos focos infraclaviculares se consideran
formas de reinfección exógena.
Formas avanzadas
Estas formas corresponden a la tisis pulmonar de reinfección,
es decir, a una tuberculosis pulmonar progresiva diseminada por vía
canalicular o broncógena ( fqivsi" (phthísis), consunción)
(Fig. 2-16). La tisis pulmonar de primoinfección es poco frecuente.
La tisis de reinfección se desarrolla a partir de los focos de
Aschoff-Puhl o de Assmann-Redeker. Los bacilos pueden diseminarse también
al pulmón contralateral. Si los gérmenes son muchos y
es alta la hipersensibilidad, se producen formas exudativo-caseosas.
Si la descarga no es tan abundante y la resistencia es elevada, se desarrollan
formas predominantemente productivas, que irán a la fibrosis
y dejarán focos de esclerosis pulmonar.
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Figura 2.16
Pared de tuberculoma. C: caseificación, B:
barrera epiteloídea con célula gigante de Langhans,
L: barrera linfocitaria |
En el primer caso, que es la llamada tisis progresiva, la caverna infraclavicular
no muestra tendencia a la curación, el material caseoso reblandecido
cargado de bacilos se vierte a los bronquios y durante los paroxismos
de tos es aspirado a los bronquios de las porciones más bajas.
Se forman de esta manera focos de neumonía, a veces muy pequeños
(acinosos) y , más a menudo, algo mayores (lobulillares) y confluentes,
a veces, focos neumónicos de gran extensión. Aún
en estos casos, es posible encontrar signos de resistencia en forma
de tubérculos epitelioideos con algunas células gigantes
de Langhans en los bordes del área caseificada (Fig. 2-17).
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Figura 2.17
Tuberculosis miliar del pulmón, posprimaria |
En los casos en que la resistencia es mayor desde el comienzo, los
gérmenes encuentran tejidos mejor preparados y las dosis son
menores, por lo cual se observan pequeños focos de caseificación
(acino-nodulares), rodeados de tejido epiteloideo y fibrosis. Se trata
de focos acinares confluentes en forma de nodulillos de contornos policíclicos,
bien delimitados. La fibrosis se desarrolla primero alrededor del foco
caseoso y después se extiende en forma una masa dura y antracótica.
El tejido pulmonar puede ser reemplazado por grandes cicatrices constituyéndose
la forma de esclerosis pulmonar tuberculosa (Fig. 2-18). Las numerosas
y sucesivas descargas de bacilos explican el aspecto variado con zonas
activas y otras de fibrosis en el mismo pulmón.
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Figura 2.18
Tuberculosis de reinfección. Foco de Aschoff-Puhl |
Así, en el diagnóstico de una determinada forma de tuberculosis
pulmonar de reinfección es preciso considerar la calidad de la
tuberculosis (exudativa-productiva) y la extensión anatómica
(acinar, acino-nodular, lobulillar, lobular), y finalmente la presencia
de complicaciones.
Según estos es posible entonces reconocer las siguientes formas
principales:
| Tuberculosis productiva |
acinosa productiva
acino-nodular (Fig. 2-20)
cirrótica o esclerosante (Fig. 2-21)
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| Tuberculosis exudativa |
acinosa exudativa
lobulillar
lobular
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| Tuberculosis cavitada |
aguda
crónica
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Tuberculosis Cavitada
Las cavernas son cavidades formadas por reblandeciemiento y vaciamiento
del tejido caseificado (Fig. 2-19). La caverna reciente se presenta recubierta
interiormente por masas caseosas; dicha superficie es irregular, grumosa
y con colgajos de tejido; sus límites son imprecisos. A medida
que transcurre el tiempo, la caverna adquiere clara delimitación
y la superficie interna se hace lisa y brillante. El estudio microscópico
demuestra en la caverna reciente masas caseosas, bacilos y escaso tejido
epitelioideo en los bordes de la cavidad. Estas masas se eliminan paulatinamente
y la pared queda formada por una membrana granulomatosa que reviste la
cavidad. Luego se organiza el tejido conjuntivo y la caverna antigua,
presenta una pared formada por una lámina de tejido fibroso, más
o menos densa, revestida por epitelio de tipo bronquiolar.
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Figura 2.19
Esquema de la tuberculosis de reinfección y sus variadas
formas. LS: formas cavernosas y esclerosantes,
LM: formas acinosas y acino-nodulares, LI: bronconeumonía
y neumonía caseosas |
Figura 2.20
Bronconeumonía acino-nodular tuberculosa |
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Figura 2.21
Aspecto microscópico de la tuberculosis pulmonar esclerosante.
G: granuloma, F: fibrosis intersticial |
Figura 2.22
Pared de caverna tuberculosa. L: cavidad, C: caseificación,
G: granulomas tuberculosos, T: tejido granulatorio inespecífico |
Complicaciones
Dentro de las complicaciones de la tuberculosis la caverna es una de
las más importantes. La presencia de una caverna es una fuente
continua de eliminación de gérmenes; el resto del pulmón
puede recibir nuevas siembras, los bacilos expulsados pueden deglutirse
y originar una tuberculosis intestinal y también es posible el
contagio de las personas sanas que rodean al paciente. La caverna puede
romperse y perforarse a la pleura y originar así un neumotórax
caseoso, generalmente grave. La caverna es fuente de hemorragias: al reblandecerse
el tejido se rompen vasos sanguíneos y determinan hemoptisis copiosas.
En las cavernas antiguas es más frecuente encontrar alteraciones
en las paredes de los vasos perifocales, los llamados microaneurismas
de Rasmussen , que fácilmente se rompen y dan origen a sangrados
crónicos recidivantes. Una hemorragia pulmonar puede producir la
muerte por asfixia por aspiración sanguínea masiva.
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