Frecuencia
Las malformaciones cardíacas en el hombre ocurren en alrededor
del 1% por ciento de los recién nacidos vivos, sin contar anomalías
menores como la válvula aórtica bicúspide, anomalía
frecuente, que suele condicionar vicios valvulares, especialmente estenosis,
y endocarditis.
El 80 a 90% de las malformaciones cardíacas está dado por
ocho malformaciones: defectos septales ventriculares, 30%; defectos septales
auriculares, estenosis pulmonar, tetralogía de Fallot y conducto
arterial persistente, 10% cada una; estenosis aórtica, transposición
arterial y coartación aórtica, 5% cada una.
Septación Auricular y Defectos Septales
Septación Auricular
La septación de la aurícula se realiza por dos tabiques
superpuestos que se desarrollan sucesivamente (Fig. 1-7). El septum
primum se desarrolla desde la región cefálica en dirección
a los cojinetes endocárdicos. Mientras va creciendo, tiene un
borde libre inferior que delimita el ostium primum. Poco antes de fusionarse
este borde libre con los cojinetes endocárdicos y de desaparecer
así el ostium primum, en región central de este tabique
se forma el ostium secundum. Por la derecha del tabique descrito se
desarrolla luego el septum secundum a manera de una media luna de concavidad
inferior dirigida hacia el orificio de la cava inferior. Este segundo
septo es un tabique incompleto, que cubre sin embargo toda el área
del ostium secundum. Entre ambos septos persiste durante la vida fetal
y en alrededor de un quince por ciento de los adultos, un espacio, como
entre dos cortinas, denominado foramen oval.
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Figura 1.7
Septación auricular. Vista desde la derecha. O II: ostium
secundum, O I: ostium primum, FIV: foramen interventricular.
Línea curva: borde inferior del septum secundum
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Defectos Septales Auriculares
Estos defectos pueden sistematizarse tanto topográfica como
embriológicamente. Según la topografía se distinguen
tres tipos:
1) defectos del arco posterior,
2) defectos centrales y
3) defectos inferiores.
Los primeros corresponden a los defectos senoauriculares; los segundos,
a los defectos de tipo ostium secundum, y los últimos, a los
defectos de tipo ostium primum (Fig. 1-8).
Defectos senoauriculares. Se deben a un falla en la incorporación
del seno venoso en la aurícula derecha, se encuentran por lo
tanto en la región limítrofe senoauricular. Se presentan
en tres sitios característicos, de lo que resultan tres subtipos:
a) en la desembocadura de la cava superior, b) en la desembocadura de
la cava inferior y c) en la desembocadura del seno coronario, que es
el más raro de los defectos senoauriculares. El límite
dorsocranial del defecto está dado por el techo auricular y por
el lumen de la vena cabalgante. Es frecuente que en este tipo de defecto
exista una conexión anómala de las venas pulmonares derechas.
Defectos de tipo ostium secundum. Los defectos de este tipo
se deben casi siempre a un ostium secundum demasiado amplio, pero también
pueden deberse a una hipoplasia del septum secundum, que entonces no
alcanza a cubrir toda el área de aquel orificio. Los defectos
de tipo ostium secundum son los más frecuentes dentro de los
defectos septales auriculares.
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Figura 1.8
Topografía de los defectos septales auriculares. O II:
tipo ostium secundum, O I: tipo ostium primum, CS:
tipo cava superior, CI: tipo cava inferior, S: tipo
seno coronario |
Defectos de tipo ostium primum. En la gran mayoría de
los casos en que persiste este orificio se produce una falla en la fusión
de los cojinetes endocárdicos, que a su vez se acompaña
de un defecto septal ventricular por persistencia del foramen ventricular.
El ostium primum persistente puede presentarse en tres formas básicas:
a) con falla total de la fusión de los cojinetes, es decir, con
un solo orificio atrioventricular, y con defecto septal ventricular
(canal atrioventricular, forma completa), b) con falla parcial de la
fusión de los cojinetes, la cual se limita entonces a la zona
medial a manera de un puente fibroso que separa los orificios mitral
y tricuspídeo, y con un defecto septal ventricular (canal atrioventricular,
forma intermedia o de transición) y c) con solo fisuras incompletas
de los velos septales tricuspídeo o casi de regla mitral, o de
ambos (canal atrioventricular, forma parcial o incompleta). Existen
casos rarísimos de persistencia del ostium primum sin fisuras
de velos.
Si de los defectos septales auriculares se excluyen las formas completa
e intermedia del canal, que se comportan clínicamente de manera
distinta al resto de los defectos, entonces los defectos de tipo ostium
secundum constituyen un 60 a 70% de las comunicaciones interauriculares,
la forma incompleta del canal, cerca de un 20%, y los defectos senoauriculares
alrededor de un 10%. La frecuencia relativa de las tres formas del canal
es: forma completa, alrededor de un 60%; forma intermedia y forma incompleta,
cerca de un 20% cada una.
Septación Ventricular y Defectos Septales
Septación Ventricular
En la septación ventricular participan cuatro formaciones: el
tabique ventricular, el tabique bulbar, el espolón bulboventricular
y los cojinetes endocárdicos. El espolón bulboventricular
es una formación muscular que se desarrolla de la cara posterior
del tabique bulbar y que crece hacia atrás a manera de cuña
hacia los cojinetes endocárdicos ya fusionados entre sí
(Fig. 1-9).
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Figura 1.9
Cierre del foramen interventricular. Vista desde la derecha.
E: espolón bulbo ventricular, líneas concéntricas:
crecimiento del tabique ventricular, en negro: porción membranosa |
La septación ventricular concluye con el cierre del foramen
ventricular. Este orificio tiene un límite inferior fijo: el
borde libre del tabique ventricular, pero los límites superiores
cambian a medida que se realizan el desplazamiento hacia la línea
media del orificio atrioventricular y la migración bulbar. Antes
de iniciarse este movimiento de convergencia, está delimitado
hacia arriba por el espolón bulboauricular, en una fase intermedia
está limitado hacia arriba y atrás por los cojinetes endocárdicos,
y al final, al momento de cerrarse, tiene por límite superior
el espolón bulboventricular. El cierre del foramen se efectúa
por: a) crecimiento concéntrico del borde libre del tabique ventricular,
b) crecimiento del espolón bulboventricular y c) tejido fibroso
que prolifera desde atrás desde los cojinetes endocárdicos.
Este tejido fibroso constituye la pars membranacea del tabique definitivo.
Defectos Septales Ventriculares
Los defectos septales ventriculares pueden clasificarse desde un punto
de vista topográfico o de uno embriológico.
Clasificación topográfica
Se distinguen tres grupos básicos:
1) defectos que comunican las cámaras de entrada de ambos
ventrículos, subdivididos en:
a) basales, junto a los anillos atrioventriculares y
b) apicales, alejados de las válvulas atrioventriculares,
llamados también defectos musculares;
2) defectos que comunican las cámaras de salida de ambos ventrículos,
llamados supracristales porque, vistos por el ventrículo derecho,
se hallan sobre la crista, entre ésta y la válvula pulmonar;
3) defectos que comunican la cámara de entrada del ventrículo
derecho con la cámara de salida del ventrículo izquierdo,
llamados infracristales porque, vistos por el ventrículo derecho,
se hallan detrás y debajo de la crista. Los defectos infracristales
se subdividen en dos tipos:
a) retropapilares: se encuentran detrás del eje del músculo
papilar del cono, comprometen la porción membranosa y la
musculatura anterior vecina;
b) antepapilares: además de comprometer la zona referida,
rebasan hacia adelante el eje del músculo papilar del cono
abarcando la musculatura de la fosa subinfundibular. Los defectos
supracristales e infracristales, vistos por el ventrículo
izquierdo, son subaórticos: se encuentran bajo el anillo
aórtico en la parte alta del cono aórtico (Fig. 1-10).
Los defectos infracristales retropapilares son pequeños,
los antepapilares son grandes, suelen comprometer la musculatura
hasta el anillo aórtico mismo (defectos sin techo muscular
), por lo que puede producirse una insuficiencia aórtica,
incluso con prolapso de un velo , generalmente el derecho, a través
del defecto hacia el ventrículo derecho (Fig. 1-11). Este
es el tipo de defecto que se presenta en el complejo de Eisenmenger
y en la tetralogía de Fallot.
La distribución de las frecuencias relativas de estos tipos
de defectos es aproximadamente la que sigue: supracristales 5 a
10%, infracristales retropapilares 45%, infracristales antepapilares
35%, apicales 10 a 15% (los basales no ocurren aisladamente sino
en las formas completa e intermedia del canal atrioventricular).
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Figura 1.10
Topografía de los defectos septales ventriculares basales.
Vista desde la derecha. S: defectos supracristales, IA: defectos
infracristales antepapilares, IR: defectos infracristales retropapilares,
E: defectos de tipo canal atrioventricular, M: músculo
papilar del cono |
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Figura 1.11
Defectos septales infracristales vistos en el cono aórtico.
A la izquierda, defecto pequeño, con techo muscular. A la derecha,
defecto grande, sin techo muscular. M: velo septal mitral y
cuerdas tendíneas |
Clasificación embriológica
De acuerdo con los componentes del tabique ventricular definitivo
pueden distinguirse:
1) defectos bulbares (correspondientes a los supracristales),
2) defectos bulboventriculares (corresponden casi enteramente a
los infracristales antepapilares),
3) defectos de la pars membranacea (corresponden parcialmente a
los infracristales retropapilares),
4) defectos del tabique ventricular (primario), subdivididos en:
a) defectos de la porción trabecular (correspondientes
a los defectos musculares apicales) y
b) defectos de la porción lisa del tabique, la cual forma
el borde alrededor del foramen ventricular.
Estos últimos defectos corresponden a los basales. Los defectos
de la porción lisa del tabique amplían el foramen ventricular
e impiden que este se cierre, no ocurren aisladamente, se presentan
como componentes de las formas referidas del canal atrioventricular.
Cierre espontáneo
Los defectos septales ventriculares pueden cerrarse espontáneamente,
la condición fundamental es que sean pequeños. Los mecanismos
de cierre espontáneo son dos: por fibrosis concéntrica
progresiva y por aposición y adherencia de un velo tricuspídeo,
generalmente del septal. El primer mecanismo ocurre preferentemente
en los defectos musculares; el segundo, en los infracristales, especialmente
en los retropapilares.
Estenosis Aortica y Pulmonar
En el tracto aórtico (cono, válvula y aorta ascendente)
y en el pulmonar (infundíbulo, válvula y tronco) pueden
presentarse estenosis subvalvulares, valvulares y supravalvulares. Estas
últimas son raras. Las estenosis pulmonares subvalvulares no constituyen
más del 10% de las estenosis del tracto pulmonar. De modo similar,
las estenosis aórticas subvalvulares corresponden a alrededor de
sólo el 20% de las estenosis del tracto aórtico.
En las estenosis valvulares cabe distinguir fundamentalmente dos formas:
la orificial y la anular. La forma orificial corresponde a la estenosis
valvular aislada clásica. Se trata de una válvula con un
anillo de perímetro normal, la estenosis está dada por la
reducción del orificio, debida a velos aparentemente fusionados,
que aparecen en forma de una cúpula fibrosa perforada, de convexidad
dirigida hacia el lumen arterial. En la forma anular, en cambio, el anillo
es estrecho, los velos pueden ser sólo pequeños ("válvula
en miniatura") o estar muy deformados. En la forma anular se trata de
una hipoplasia que afecta la válvula y en mayor o menor grado se
extiende también a la región supravalvular e infravalvular
. Las formas anulares son parte de los síndromes de hipoplasia
ventricular.
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Figura 1.12
Rotación vectorial del bulbo y prototipos de malposiciones
arteriales por distintos grados de detención de uno o ambos
componentes (migración y rotación). Vista desde arriba.
En negro, orificio aórtico; punteado, orificio pulmonar. Levocardia
primitiva: una forma de ventrículo único. Transposición
corregida: fuera de falta de rotación, giro a izquierda del
asa bulbometampular (con la consecuente inversión arquitectural
de los ventrículos) |
Detención de la Rotación Vectorial del Bulbo
Este trastorno puede darse en cualquiera de los componentes de la rotación
vectorial: migración bulbar o torsión bulbar. Los diversos
grados posibles de la detención, dan origen a una serie casi continua
de anomalías en que pueden ocurrir transiciones entre los tipos
descritos clásicamente, en algunos de cuales predomina la detención
de la torsión, en otros, de la migración bulbares (Fig.
1-12).
Transposición arterial
Corresponde a la malposición de los grandes vasos debida a la
detención completa de la torsión bulbar. El tabique aortopulmonar
es recto, lo que se manifiesta en la falta de enrollamiento de los grandes
vasos. Cuando hay formación de los ventrículos, la aorta
nace del derecho y la pulmonar, del izquierdo. Generalmente existe un
defecto septal o hay un conducto arterial persistente.
Tetralogía de Fallot
Consiste en dextroposición aórtica (por detención
parcial de la torsión bulbar), defecto septal ventricular subaórtico
(infracristal antepapilar, defecto sin techo muscular ), estenosis pulmonar
e hipertrofia ventricular derecha (Fig. 1-13). En alrededor del 60%
de los casos, la estenosis pulmonar corresponde a una hipoplasia que
compromete infundíbulo y válvula; en cerca de un 15% se
trata de sólo una estenosis infundibular, en aproximadamente
un 5% existe sólo una estenosis valvular y en alrededor de una
25% de los casos hay una atresia valvular acompañada siempre
de una hipoplasia infundibular. El infundíbulo, aun hipoplástico,
participa en la hipertrofia.
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Figura 1.13
Tetralogía de Fallot. Aorta (A) y pulmonar (P)
abiertas por el ventrículo derecho. Marcadas dextroposición
aórtica y estenosis pulmonar infundibular |
Complejo de Eisenmenger
Morfológicamente se diferencia de la tetralogía de Fallot
sólo por no existir estenosis pulmonar. En la clínica
no se habla de complejo de Eisenmenger, sino de síndrome de Eisenmenger,
que denota un defecto septal o un ductus persistens con hipertensión
pulmonar. Con mayor frecuencia se trata de un defecto septal ventricular
(del tipo infracristal antepapilar sin techo muscular ).
Anomalía de Taussig-Bing
Se debe predominantemente a una detención de la migración
bulbar y representa una de las formas de doble salida arterial del ventrículo
derecho. Característicamente hay un defecto septal ventricular
supracristal. La aorta se origina dorsalmente del ventrículo
derecho, la pulmonar, que nace ventralmente, puede cabalgar sobre el
defecto septal (Fig. 1-14).
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Figura 1.14
Malformación de Taussig-Bing (una forma de doble salida arterial
del ventrículo derecho). Vista desde la derecha |
Persistencia del Conducto Arterial
En el cierre normal del ductus (Fig. 1-15) pueden distinguirse tres fases:
1) la angiomalacia preparatoria,
2) el cierre funcional y
3) el cierre anatómico.
La angiomalacia preparatoria es un proceso que comienza en el séptimo
mes de vida intrauterina y que consiste en una transformación mixoide
de la media con focos de disociación y disolución tisulares.
Esta transformación aparece como un proceso necesario para que
se contraiga el ductus en el momento del parto. El cierre funcional se
produce por esta contracción, que se desencadena pocos segundos
después del nacimiento y se mantiene alrededor de una semana. El
cierre funcional, que representa la fase crítica, es necesario
para se establezca el cierre anatómico, proceso este último
que concluye al final del primer mes. Entre los factores que desencadenan
la contracción del ductus están el alza de la tensión
de oxígeno y la liberación de substancias vasoactivas. En
la patogenia del ductus persistens intervienen factores que interrumpen
la angiomalacia preparatoria, como la prematurez, y los que inhiben la
contracción, como la hipoxia perinatal.
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Figura 1.15
Transformación del sistema aórtico proximal (1º - 6º:
arcos aórticos), D: Ductus arteriosus. En blanco, segmentos
que involucionan en la vida prenatal |
Coartación Aortica
Las formas clásicas ocurren en el istmo de la aorta, es decir,
en el segmento normalmente más angosto de la aorta y de diámetro
normalmente no inferior a la mitad del de la aorta ascendente, segmento
comprendido entre el origen de la subclavia izquierda y el conducto o
ligamento arterial. Pueden distinguirse dos tipos de coartación
aórtica: uno preponderante en el niño, el otro, en el adulto.
Los caracteres del tipo infantil son: hipoplasia tubular del istmo,
ductus persistens, estenosis arterial, por lo tanto, preductal, ausencia
de circulación colateral y asociación con otras malformaciones
cardíacas, casi siempre graves (Fig. 1-16). Los caracteres del
tipo del adulto son: estenosis diafragmática, conducto arterial
cerrado, estenosis arterial yuxtaligamentosa o postligamentosa, marcada
circulación colateral, asociación con otras malformaciones
cardíacas sólo en alrededor de un 25%, entre ellas ductus
persistens y defecto septal (Fig. 1-17). La razón de por qué
en el tipo infantil no se desarrolla circulación colateral y sí
en el del adulto, está en el sitio de la estenosis con respecto
al ductus: una estenosis preductal no perturba mayormente la circulación
en el feto, la cual, a este nivel, se realiza en su mayor parte a través
del ductus. Al no desarrollarse circulación colateral, la estenosis
es mal tolerada después del parto. La estenosis postductal, en
cambio, afecta seriamente la circulación fetal, y si el feto logra
tolerar la estenosis desarrollando una circulación colateral, queda
preparado para sobrevivir después del nacimiento. La circulación
colateral se realiza por la arteria mamaria interna y las arterias intercostales,
con inversión del sentido de la corriente en éstas últimas.
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Figura 1.16
Coartación aórtica de tipo infantil: hipoplasia tubular
del istmo, preductal. |
Figura 1.17
Coartación aórtica de tipo del adulto: estenosis diafragmática
posligamentosa. Rayado: circulación colateral. |
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