RESEÑAS DE LIBROS

Disponible en:

 
Alessandro Baricco

Los bárbaros

Barcelona, Anagrama, 2008



El escritor italiano Alessandro Baricco saltó a la fama hace algunos años con un par de novelas muy breves y muy estilizadas, Seda y Sin sangre, que lo convirtieron en inesperado fenómeno de ventas en todo el ancho mundo. En Los bárbaros. Ensayo sobre la mutación cambia de giro y nos entrega un ensayo suelto, ameno, coloquial, realmente con ánimo de ser leído por un público amplio, con una premisa interesantísima que irá desarrollando poco a poco, volviendo sobre sus pasos para recoger cordialmente a aquel lector que pudiera haberse quedado atrás, y escogiendo como ejemplos de su demostración cuatro ámbitos de la experiencia humana moderna que, por separado o en conjunto, interpelan a casi todo el mundo: el vino, el fútbol, los libros y Google.

Valiéndose de la clásica oposición entre civilización y barbarie, con todo el miedo e incertidumbre que esta colisión implica, Baricco habla aquí del cambio, de la globalización vertiginosa, de la crisis de la cultura letrada versus lo digital, de la verdadera y muy profunda mutación cultural que ya se manifiesta de múltiples maneras a nuestro alrededor. Interesará por lo tanto a todo aquel que se pregunte por qué los jóvenes de hoy, nuestros hijos, más allá de sus particularidades, nos están pareciendo tan radicalmente distintos de los jóvenes de generaciones anteriores, aquellos que fuimos y que ya en ninguna parte reconocemos.

«Uno se pone a discutir acerca de las grandes librerías, de los fast food, de los reality shows, de la política en televisión, de los chicos que no leen y de un montón de cosas de este tipo, pero lo que no conseguimos hacer es mirar desde arriba y captar la figura que las innumerables aldeas saqueadas dibujan sobre la superficie del mundo. Vemos los saqueos, pero no conseguimos ver la invasión», dice Baricco. Pues los nuevos bárbaros, los «mutantes», ya han comenzado su labor de zapa hasta agrietar todas las seguridades, todos los cimientos de una civilización que creíamos asentada de una vez y para siempre. Por eso no sacamos nada con refocilarnos en la queja contra la vulgaridad de estos tiempos en que todo ocurre demasiado rápido, en que el esfuerzo, la calma y la reflexión parecen barridos por el placer inmediatista, la espectacularidad banal y el conocimiento superficial, del cual Google es el mejor exponente. Hay que ir más allá de la queja e intentar comprender.

Los bárbaros es ese intento de comprender –y, quizás, reconciliarse con– el sentido profundo del cambio, de ese movimiento arrollador que tiene una lógica que nos cuesta ver por falta de costumbre, pero que no es pasajera y que ya ha colonizado los corazones y las mentes de los nativos digitales. Nuestra desazón es evidente: los jóvenes parecen haber perdido la experiencia de la profundidad, de la serenidad; ahora todo es «navegar», «surfear», picotear a toda velocidad entre fragmentos de experiencia y retazos de conocimientos; ahora todo debe ser fluido y espectacular, la estética del trabajo prima sobre la vieja ética del trabajo, el sacrificio y la pausa parecen conceptos obsoletos, y lo que importa, por sobre todo, es estar conectados. Y no en lo hondo sino en la superficie. Las nuevas consignas son superficie en vez de inmersión, democratización del acceso, sistemas de paso donde sea fácil entrar y salir.

¿Qué es todo esto? Nada menos que un cambio de paradigma. La descripción de las transformaciones recientes en el ámbito de la producción y el consumo mundial de vino, del fútbol de antes versus el de ahora, y de la industria editorial como resumen de todas las tensiones entre lo viejo y lo nuevo –amén del omnipresente fenómeno de Google– le sirve al autor para ilustrar los movimientos fundacionales de este cambio de paradigma, de este nuevo mundo donde el sentido ya no está en la esencia de las cosas sino en el movimiento incesante, las secuencias y la conexión entre las cosas, esto es, en su trayectoria. Así, Harry Potter es un fenómeno porque no es solo un libro; es libro, película, fans, blogs, ropa, onda, fama, imitadores. En Google lo verdadero es lo más «linkeado». No es Internet en sí mismo sino los links lo que está cambiando nuestra forma de pensar. El bárbaro piensa menos, pero piensa en redes indudablemente más extensas.

La mutación ya está aquí y es imparable, dice Baricco. Puede parecernos, con nuestros esquemas de la era romántica, inquietante e incluso aterradora, pero eso no la hará menos real y presente. Más que resistirse inútilmente a la invasión, entonces, lo que queda es entender lo que ocurre para salvar lo que merezca ser salvado; preguntémonos pues «qué hay, en el mundo antiguo, que queramos llevarnos hasta el mundo nuevo. Qué queremos que se mantenga intacto incluso en la incertidumbre de un viaje oscuro. Los lazos que no queremos romper, las raíces que no queremos perder, las palabras que queremos seguir pronunciando y las ideas que no queremos dejar de pensar. Es un trabajo refinado. (…) Es un gesto difícil, porque no significa, en ningún caso, ponerlo a salvo de la mutación, sino, en todo caso, dentro de la mutación. Porque todo lo que se salve no será de ninguna manera lo que mantuvimos a salvo del tiempo, sino lo que dejamos que mutara, para que se transformara él mismo en un tiempo nuevo».


Andrea Palet

Oficina Editorial
Escuela de Medicina